Mi coco
Ha llegado el momento de reinventarme. Bueno, realmente llegó hace mucho tiempo, pero todavía está esperándome. Y ahora, me ha vuelto a avisar. Con una voz distinta a las veces anteriores. Sin hablar. Sin gritos. Sin amenazas. Pero directo. Muy directo. Carente de todo y ausente de nada.
Tengo muchas cosas en mi cabeza. Casi tantas como pelos.
Vale, me he pasado un poco. Pero hay muchas. Demasiadas.
De todas maneras, lo mismo da porque no tenía intención de escribir sobre esto. Sobre lo que quería escribir tampoco me veo con muchas ganas, entre otras cosas, porque no tengo muy claro qué es lo que quería escribir. Igual no quiero escribir sobre nada. Igual sólo quiero escribir.
Pensándolo un poco, no sé si quiero escribir.
Voy a pensarlo un poco más…
…
…
Si me pongo a pensar se me ocurren cosas nuevas y lo único que consigo es añadir más pelos. Más bien, nuevas canas.
Así que me voy a dormir.
…
…
Pero no tengo sueño.
Porque todavía no he encontrado ninguna solución. Porque cada vez que se me ocurre algo brillante, me duermo. Y todo vuelve a empezar.
El descanso del guerrero, que está cansado por mil batallas que todavía no ha comenzado. Convaleciente, aún, por heridas abiertas en un infierno cerrado. Invitado a una cacería donde la presa es él. Donde los sueños se convierten en películas sin finales alternativos. Pero donde, misteriosamente, siempre escapa. Encasillado en un papel que, a pesar de bordarlo, no exprime su potencial como debería. Como tendría.
Atrás quedaron (afortunadamente y por ahora) las persecuciones y las pistolas que no disparan. Las espadas que no cortan y los coches que no funcionan. Tal vez, cansados ya por no encontrar al rival al que un día temieron.
Perdido entre flores de plástico y sillas desechables. Perdido en el tiempo y en un espacio cada vez más estrecho. Perdido en la oficina de objetos perdidos. Perdido en corrientes circulares en el tiempo.
No todas las paredes se rompen por más hostias que te des contra ellas. Ni tan siquiera golpeándolas con la cabeza. Los escorchones en la pintura sólo son prueba fehaciente de que mi coco ha salido peor parado.
Mi corazón, que es un damnificado más, comparte junto a mi, la nostalgia de vidas pasadas sin poder recordarlas. Conformándose con imaginarlas e inventarlas. Y cada día está menos lúcido. Como un servidor. Sólo que este servidor nunca se ha conformado. Ni lo hará. Nunca.
Inventar no es fácil. Hace falta, primero, encontrar algo que haga falta de verdad. Una necesidad. Y una vez encontrado, supone un esfuerzo inmortal al que no todos estamos dispuestos. Después, una vez resuelto, comienza lo peor: la soledad.
La soledad del soldado abatido y por el que no se arriesga al escuadrón. En un escenario aleatorio, repleto de minas sin marcar. Sin zanjas donde descansar, donde respirar. En un tablero donde se la juegan dos ejércitos, y tú eres el tercero. Sin llevar el uniforme adecuado. Con más que perder que el resto de hordas del caos, y con menos oportunidades que una bala perdida entre miles de árboles.
Con pasos incongruentes, la vista en el horizonte por no ver el firmamento y la sangre que te queda, en alguna parte oculta de la cabeza. Inconsciente superviviente en un mundo moribundo.
La soledad de volver a empezar, sin pasar por la casilla de salida y pagando un peaje donde, teniendo todos los semáforos en verde, paras en cada rotonda para ceder el paso. Sin airbags ni gps, con un único cinturón sin tensar y la gasolina de un Zippo. En un Simca 1000 que perdió tres ceros por el camino.
Pero toda debilidad puede convertirse en una fortaleza, encontrando la oportunidad adecuada y aprovechándose de las amenazas. Y es ahí donde me hago fuerte. Donde me he hecho fuerte cuando yo sujetaba la espada, en vez de ella a mi. Donde me haré fuerte intentando esperar a ese fugaz instante que me guíe a través del desierto de cristal. Cuando el infierno no es el castigo, sólo un camino más.
.
Asustado, sientiéndome enfermo
como una temporada en el infierno
Intentando ver una salida
encontrando más problemas todavía
todo esto que jamás podré comprender
lo que obtuve a cambio de intentar hacerlo bien
si sólo es para mi, quiero mi parte de lo bueno
quiero que estés aquí
quiero tenerte dando vueltas a mi lado todo el tiempo
en nueve órbitas concéntricas y yo estar en el centro
si no es mucho pedir
pero es lo menos que merezco.
Los Planetas – Corrientes circulares en el tiempo
.
.
.

” Igual no quiero escribir sobre nada. Igual sólo quiero escribir.” ENORME!!
Y me encanta la nueva cabecera piratil!!!! y la frase repelente!!
… escribo sobre ti desde hace mucho, incluso antes de conocerte…
Me alegra mucho que te guste
Llevaba muchas semanas queriendo cambiar la cabecera, aunque no es definitiva.
y si no te veo aquí te veré en mis sueños….
Con la lucidez que me da no haber llegado aun al cerveceo te digo que yo ya hasta paso de pensar, porque mi coco, el tuyo y el de todo el mundo ( persona arriba persona abajo) son muy de aburrirse y de no parar de dar vueltas con tal de llamar la atención.
No sé prueba a escuchar a otro que no sea él, porque si se pone en plan hp te auguro otras largas noches sin dormir robándome el interné
Tienes razón, me temo que lo de las largas noches sin dormir no acabará fácilmente, pero esta vez tengo que hacerle caso. Eso sí, prometo tener mi propia conexión lo más pronto posible para no seguir robándote ancho de banda.
Para estar a punto de irte a dormir la verdad es que tenias cosas que decir
Esa del final es genial.
Saludos!!
Al final he ido a currar sin dormir, menos mal que al mediodía no perdoné.
Hace días que tenía la frase en la cabeza dando vueltas. Me alegra mucho que te haya gustado.
Saludos!!
También a mí me gusta; y bueno, intento tras un tiempo dándole a los pinceles, volver a escribir y me resisto, no sé por qué; no es por falta de ideas o ganas… pero… aamos, que me has pillado por…
… por esa sensación de quiero escribir y no quiero. Debiera ser posible contar desde otro lugar que no sea uno mismo, porque da la sensación de… arghhhh; bueno, igual hay que pasar por donde hay que pasar… y siendo así, igual lo único, el único margen de libertad que uno tiene, es decidir cuando… pero eso no es cierto.
¿Ves? Tu coco y mi coco y el coco de quien tenía un grupo y ahora canta sólo; no es que consuele, que halla otros, pero bueeeno
Saludos
¡Bienvenido, Ant!
Es jodido, sí, y más cuando escribes sobre temas personales o comeduras de cabeza. Pero también es muy satisfactorio y gratificante una vez que lo consigues. Y como tantas cosas, es cuestión de crearte el hábito, que es lo que estoy volviendo a conseguir otra vez después de muchos años.
Así que te animo a que te enfrentes a tu hoja en blanco como tantas veces lo has hecho con el lienzo, y si te decides a publicar, avisa. Mientras tanto, y si quieres, aquí tienes tu escondite para lo que quieras. Cuantos más “piratas” seamos en el barco, mejor lo pasaremos.
Saludos!!!