Saltar al contenido

Santadrenalina

02/03/2010

Acabo de tomar la decisión más importante de mi carrera y, también, la más inteligente.

Abandono.

Hace dos horas escasas que se ha marchado de mi casa una amiga que me ha pedido el favor de que le photoshopeara unas cosillas. Son las siete y veinte de la mañana, está intentando amanecer y yo sigo sin dormir. Después de ocho horas de maltratar al ratón, he acabado mi segunda jornada de “trabajo”. He terminado el lunes en martes.

Finiquitando una cosa para empezar otra. Sin pausa, sin prisa y sin remordimientos. Porque no es el momento, no es mi momento.

Creo que es la vigesimo no sé cuánta vez que estoy escuchando Creep en este rato. La versión acústica. Y se me sigue cortando la respiración con los alaridos de Thom a partir del minuto tercero. De la misma manera que se me ponían los pelos de punta con quince años, cuando arrancaba la guitarra distorsionada en la versión original.

Hay cosas que nunca cambiarán. Uno mucho más listo que yo, dijo una vez que lo más importante es conocerse a uno mismo. Y yo me conozco. Sé lo que iba a pasar si no tomaba esta decisión ya. Porque son muchos años y mucho pelo cortado, y tomado…

Así que, no me queda otra que reconocer lo errores que he cometido y salir por la misma puerta por la que entré. En una sociedad donde apenas nadie da la cara, donde se pisan las cagadas para que no se vean, donde nadie dimite cuando tiene que hacerlo. Estoy orgulloso del paso que voy a dar y seguro de poder cubrir mi retirada. Intentando prever los pasos de mis “contrincantes” para no pisar en falso mientras me repliego.

Ha sido muy difícil y complicado, porque en parte me lo tomo como un fracaso. En la parte que domina el amor propio, pero la parte racional me ha señalado el camino con luces de neón y pintura fotoluminiscente.

Como siempre, intentaré aprovechar todo lo aprendido y seguiré acumulando la experiencia que me hace falta para continuar el camino que me he marcado.

Y hasta aquí puedo leer, de momento…

Antinatural

23/01/2010

Ahora mismo me gustaría coger mi guitarra eléctrica, el amplificador y el pedal de distorsión y subirme a la azotea a tocar a lo “El Cuervo”.

Pero no tengo ni mi guitarra, ni mi amplificador, ni mi pedal de distorsión, y no se puede subir a la azotea del edificio donde vivo. Seguro que si lo tuviera todo tampoco subiría, porque hace un frío de pelotas y porque los vecinos no tardarían más de dos acordes en llamar a la policia (además de que no podría enchufar el amplificador en ningún sitio y sin él pierde toda la gracia).

Pero las ganas no me las quita ni Dios. Y con eso me quedo.

No escribo desde noviembre, parece que el nombre del último post presagiaba la sequía. No fue mi intención, recuerdo que me llegué a poner días concretos para escribir. El 15 de diciembre, Nochebuena, el 30 de diciembre, antes de Reyes, justo después… Otras veces se me ocurría algo sobre lo que escribir a lo largo del día, en mitad de una conversación, en el tren escuchando a alguien hablar por teléfono, o simplemente andando por la calle. Pero no lo hice. Bueno, qué os voy a contar que no sepáis.

Lo cierto es que ahora tampoco tengo muchas ganas, ni mucho que contar. No porque no me hayan pasado cosas, que tomate hay, pero estoy con un bloqueo, como mínimo, interesante. Y no sólo para escribir. Las navidades son bastante dañinas para mí. Y éstas, a pesar de saberlo, lo han sido también. A diferencia de las pasadas, prácticamente no he bebido alcohol, a excepción de alguna botella de vino, nochevieja y 3 ó 4 cubatas tontos por mi cumpleaños.

Ya conté que nunca he tenido una Nochevieja legendaria, tampoco lo pretendo ya, simplemente me gustaría empezar el año con la moral moderadamente alta y un poco de ilusión. Pero este año tampoco ha podido ser. No obstante, me alegra mucho que por fin haya terminado el puto 2009.

Hace casi un año que abrí el blog con ganas de escribir un post llamado “Fin de la segunda parte”, pero parece ser que todavía queda algo entre cacho y cacho. Por suerte (y porque no he escrito prácticamente) todavía hay muchas canciones de Los Piratas que aún no he tomado prestadas.

En este caso, Antinatural.

Porque es antinatural llegar al punto en el que vuelvo a estar otra vez. Por mucha costumbre que tenga y por “muy bien” que se me pueda haber dado en anteriores ocasiones. Da igual la enseñanza que obtenga, ni las horas de vuelo que acumule, ni su puta madre.

No entiendo por qué oscura razón, en según qué ocasiones y momentos, tengo que estar a punto de recibir el tiro de gracia para reaccionar en ese instante y darle el giro necesario a la historia. Como sacado del típico guión de cine donde intentan mantener la expectación hasta justo el final.

Si mi vida fuera una película, sería una puta mierda de película. Si fuera gore, la sangre sería tomate rancio. Si fuera porno, sería japonesa y pixelarían los genitales. Si fuera … ¿Hola, Rafaella?

Eso sí, la banda sonora sería cojonudísima.

Y ahora que todo da igual, se despierta mi animal. Y aunque pienses que es normal, todo es antinatural. Ya no te tengo miedo como ayer, mi sombra por la noche no se ve.

Lo importante, ahora, es salir de esta situación y después, cuando todo vuelva la normalidad, pedir responsabilidades (empezando por mí) y evitar que vuelva a ocurrir otra vez. No hay otra.

Solo que esta vez, no sé si me han pegado el tiro ya, ni el alcance de los daños colaterales.

.

Bebo, fumo y desafino. Maneras de vivir. Y mientras tanto, aquí. Otra noche sin dormir.

P.D.: Dos cosas: Al final han ganado los Celtics, y habrá Antinatural 2




Paciencia

22/10/2009

No lo entiendo. Qué le vamos a hacer, qué más da. No lo entiendo. Pero da igual, es así y así es.

Qué puede importar el porqué, ni por qué. Me jode, *podré decir que todo era mentira, que todo ésto sólo es un error. Que ésto no es la realidad. No negaré que a veces duela, el mundo es un pañuelo y todo se puede cruzar. No por más tirar de las palabras vamos a tener más suerte. Y es que, puede que esté bastante avergonzado y no lo voy contando por ahí.

Con la vergüenza empiezan los problemas, canciones que pienso escribir. Podré soñar con todas las secuencias, rodadas en Panavisión. Y el corazón me lanzará una mueca, un reflejo sintomático

Podré decir que todo era mentira, no había nadie para comparar la situación. Igual diré que es una coincidencia, que no tengo nada que ver. Nada que perder, y algo que ganar si me sale bien. Nada que perder. Y algo que ganar si me sale bien, esta vez.*

He perdido, o he ganado. Todavía no lo sé. Quiero pensar que he ganado, aunque ahora piense que la he cagado.

No pasa nada, aunque ahora me joda bastante. Seguramente, cuando cuelgue esta entrada me dará igual. Habré dormido, o no. Habrá pasado el suficiente tiempo como para entenderlo, o no.

Seguro que no, aunque me crea que sí, seguiré dándole vueltas y vueltas como siempre. Llegaré a la misma conclusión, y seguiré haciendo lo mismo de siempre. Y juro que, en el fondo, me siento satisfecho. Mejor ahora que luego. Mejor verlo que pensarlo, oírlo o verlo demasiado tarde. Porque siempre es demasiado tarde. Siempre ha sido demasido tarde.

*¿Dónde está el tiempo perdido? Dónde está toda la gente que me dijo: vete a casa cuando estábamos de suerte.*

¿Dónde estás? ¿Cuándo lo sabré? No me digas que ya lo he visto, porque es una putada. Porque no pienso seguirte, aunque seas tú. Has perdido tu oportunidad, todavía no lo sabes, pero te vas a despertar, y ya no estarás borracha. Estarás con una resaca importante, casi tanta como la que tendré yo, pero sin la seguridad de haber hecho lo correcto.

Te has equivocado, no sabes cuánto. Ahora me río, porque mi pedo me hace ser suficientemente objetivo. Objetivamente suficiente. Qué paradoja. Casi tanto como la que sentirás cuando te duela la cabeza y no seas capaz de saltar de la cama, de continuar como si todo fuera mentira.

Pero la única mentira la inventé yo. Unos pocos vinos y algún Brugal con la mierda de la Pepsi te han delatado. Demasiado pronto para permitirme ser valiente y asumirlo sin más. Teniendo claro que hace unos días que inicié algo que me cambiará para siempre.

*Tenlo claro. Cayendo en la rutina, el movimiento tan mojado, tan urgente, tan seguro, tan ausente. Tan pausado. Me has mojado, te has mojado, me has mojado el corazón por un instante. Tan ausente, tan pausado.Te has mojado el corazón por un instante. Tan sagrado, tan paciente. Me has mojado el corazón, no tan valiente, sí tan profundo, siempre caliente. Me has mojado el corazón, y me he desenganchado.*

De golpe, como un balonazo en la cara en mitad del recreo de después del comedor. Igual te están follando, o te han follado ya. O estás en tu cama reconociéndote una vez más. Lo mismo es, *aunque ya no es lo que era ayer, hoy cualquiera podría tener alguna marca que distinga dónde está. Por eso ya no sabemos quién es quién cuando es discreto. Un aplauso americano, poco a poco va empezando, el roque siempre lo mejor. El corredor de fondo sabe, el tiempo sólo es una ilusión. Y algunas veces la jugó, con más burbujas que un anuncio de champán. Hemos llegado hasta la puerta, es imposible no entenderlo ahora. Ahora.* Me juego lo que me queda de polla a que en cualquiera de las tres opciones has estado pensando en mi. All in.

No me ves, pero me estoy riendo. Efecto de la marihuana seguramente. O quizás, la hierba me haya dado los cojones sufientes para ver más allá. Para saber que te he cambiado por una ilusión. Por una percepción constante que me hace ver una realidad, cada vez más clara y cercana.

Cristina, el alcohol nos ha definido. A ti y a mi. Y no sabes lo que me alegro. Te has sentido una perdedora cuando has visto cómo soy realmente. Natalia no ha tenido nada que ver, sólo ha sido el hilo conductor que te ha obligado a regalarte. Lo sabes. Lo sabemos los dos. Pero esta vez, soy yo el que siente haber hecho magia mientras tú te clavabas las agujas, una a una, en cada incursión inhóspita de tu lengua en la boca equivocada. Has visto mi labios a un centímetro de los de tu presunta enemiga. Y has preferido cerrar los ojos y pegarte la hostia contra la pared equivocada. Gracias.

Gracias por dos cosas. Por haberme permitido ver en vivo y en directo cómo te las gastas. Y gracias por haberme dado la oportunidad de saber que existe lo que estoy buscando, aunque Natalia no me haya querido dar su teléfono, pero sí decirme dónde trabaja y el horario que lleva. Estoy seguro de que ella no es Ella. *Podré sonar en todas la frecuencias de toda hispanoamérica. La más mordaz, la confianza ciega de toda mi mecánica. Sólo es cuestión de una mirada, un gesto, un guiño, una señal. Sin descuidar las frases que me lanzan. Cierra los ojos y dime que da igual. Podré decir que todo era mentira, que todo ésto es sólo un error. Y tú podrás decir que no te afecta, que ésto no es la realidad.*

- ¿Puedo pedirte tu teléfono?

- … No … Soy muy vergonzosa…. Y muy tímida (mientras se toca el pelo insistentemente), y ahora no es mi mejor momento.

- Me ha encantado conocerte. De verdad.

- A mi también. Eres distinto.

- Pásalo muy bien.

- Tú también.

- Adiós.

- Hasta pronto.

.

¿Hasta pronto? Hasta siempre. No voy de duro porque no sé cómo hacerlo, pero también has perdido el tren. No doy un duro por volverte a ver, ten por seguro que no iré donde estás. Pero también te doy las gracias. Has aparecido en forma de revelación de un futuro en un instante, pero paciente. La escasa media hora que hemos compartido me ha trasladado a un tiempo incierto y ausente. Cercano en la distancia y oculto entre los largos días que me esperan a partir del lunes. *Soy valiente, nos va a salir muy caro. Tenlo claro.

Y aunque el agua nos separa, y nunca nunca llegamos a tocarnos. En cada susurro, en palabras que tocan tus oidos, tus huesos, crujientes como tus besos, culpables de mis excesos, la noche no dirá nada. Empezará en tus labios, donde se acaba mi boca, en cada susurrro, en palabras que tocan tus oidos. Soy valiente. Nos va a salir muy caro. Tenlo claro.

Cayendo en la rutina, el movimiento, tan mojado, tan urgente, tan seguro, tan ausente. Tan pausado. Me has mojado, te has mojado, me has mojado el corazón por un instante. Tan ausente, tan pausado. Te has mojado el corazón por un instante. Tan sagrado, tan paciente. Me has mojado el corazón, no tan valiente, sí tan profundo, siempre caliente. Me has mojado el corazón, y me he enganchado.*

A ti no te digo nada. Eres un buen amigo y no hace falta. Te quiero igualmente y me alegro por ti. Teníamos un pacto de caballeros, y yo lo sigo siendo.

- Si no lo haces tú, lo hago yo.

- Hazlo tú.

En el amor y en la guerra vale todo. Tú ganas. O no.

Actualización: Sorprendentemente no tengo resaca, tengo mucho sueño después de haber dormido tres horas escasas y de poner mi mejor cara posible para cumplir los trámites establecidos. Como adelanté, Cris no puede levantarse de la cama, tiene resaca y, seguramente, algo de remordimientos. Qué bien me lo pasé anoche. Lo necesitaba.

  • … No … Soy muy vergonzosa … y tímida (mientras se toca el pelo insistentemente), y ahora no es mi mejor momento.

Inevitable

14/10/2009

No pensaba colgar este post que escribí anoche al poco de llegar a casa bastante perjudicado. Pero, se han quedado muchas cosas en mi disco duro por vergüenza y alguna otra estupida excusa, que seguro que serán mejores que otras que he colgado. No quiero nombrar ninguna, con la esperanza de que las hayáis olvidado. Tampoco quiero decir que esta entrada valga mucho, pero es parte de la autoterapia que me prescribí hace un tiempo.

.

En noches como la de hoy, me gustaría coger el Network Stambler y “saltear” una red. Hace tres canciones que he llegado a casa y, como mínimo, vengo con ganas de escuchar música en el Spotify. ¿Por qué cojones me echas de internet? Sigo sin hacer nada malo. Tú tienes la conexión abierta y yo todavía no he hecho lo que tenía que hacer. Pero no me he descargado nada, ni he puesto ninguna película, ni he hecho nada que pueda entorpecer tu interesante conversación por el messenger. Igual es que te vas a la cama ya. Claro, eso será.

Pagamos justos por pecadores, porque seguro que mucha gente se ha aprovechado hoy de tu conexión. Suele pasarme, no te lo tendré en cuenta cuando te vuelva a ver en el acensor. Tampoco creo que seas tú, aunque, Nancy te pega.

Mi viejo portátil detecta, ahora mismo, treinta y cinco conexiones a mi alrededor. Es cierto, están todas cerradas. Pero hay una que intenta conectar, me pide la contraseña, siempre lo intenta y nunca lo consigue. Sería más fácil si abriera alguno de los programas que bajé y me dejara llevar.

Pero no lo voy a hacer. Aunque tenga que grabar este archivo, y copiarlo y pegarlo mañana cuando me levante. Es mejor así. Por eso del karma y porque soy así. Un poco gilipollas, pero así.

No puedo decir que ser así me haya traído nada bueno hasta ahora, pero no me importa. Soy un gilipollas, y será que tengo que serlo. Total, si tengo que elegir, prefiero ser lo que soy a ser una mierda. Aunque, no se diferencia mucho de cómo me siento últimamente.

Me pondría un whisky y me haría un mai… Y lo voy a hacer. Con vuestro permiso.

No tenía ningún vaso limpio y he tenido que fregarlo. Pasa cuando se acumulan los actos sociales y no apetece ser persona cuando toca. Hay tanto polvo encima de los muebles que me impiden echar más polvos.

Permitidme que esta noche hable de sexo. Explícitamente. Voy lo suficientemente borracho como para hacerlo después de un día más sin hacerlo.

Todo lo explicito que me deje mi puto yo, acompañado de un Blairmhor de ocho años que me regalaron este fin de semana y que casi no queda.

Hace más de tres meses que no echo un polvo. Es un hecho, constatado. Podría haber echado muchos unos cuantos desde entonces. Pero no los he echado, y los he perdido para siempre. Echaré otros, mejores y peores, pero ésos no. Ya los he gastado sin disfrutarlos.

Hace mucho que no he tenido necesidad de cambiar las sábanas de mi cama. Y me preocupa. No porque sea muy limpio (que no lo soy), sino porque no ha hecho falta. No las he ensuciado nada. Y la segunda vez que las lavas, te preguntas el porqué; si el noventa y cinco por ciento de las veces duermes en el sofá.

Me gusta tanto cambiar de pareja sexual como ponerme un condón. Así me va. Es otro hecho perfectamente constatable.

Por eso me cuesta tanto empezar una relación, o en su defecto, echar un polvo. Pocos polvos he tenido de una noche. Cuando digo que estoy desaprovechado es por algo…

Recuerdo una vez que llegaron a violarme. Así, tal cual. Como suena.

Carmen…

Después de una noche de alcohol y baile en un pueblo del que no me puedo acordar, acompañando a un amigo que tocaba los teclados en una orquesta. Terminamos en casa de él, como no podía ser de otra manera en esos momentos, y acabé con ella en la misma cama.

Juro que estaba destrozado, borracho y tirado para el arrastre. Pero, sus ganas pudieron a mi apatía, y estuvimos despiertos hasta el mediodía. Sin preservativo ni posibilidad de conseguirlo. Ahora le agradezco su esfuerzo y constancia en semejante batalla.

Follamos como no estaba escrito. No sería el caballero que soy si contara cuántas veces se corrió y los pormenores de aquel movimiento. Recuerdo que me emborraché dos veces esa noche.

No volvimos a vernos con nuestras vergüenzas, aunque nos encontramos años más tarde en un bar. Ella a un lado y yo al otro de la barra.

Hace más de un año que me encuentro en la misma situación. A un lado de la barra. Sólo me han gustado mujeres que estaban al otro lado. No es difícil de entender cuando sabes que sólo he conocido a camareras desde entonces. Es muy significativo, y muy obvio.

De siete mujeres me han gustado tres. No es mal porcentaje, aunque poco efectivo. Cuando te gusta una mujer, que está en un entorno que la hace ser más deseada, pasa que está sobrevalorada. Por lo que, tus esfuerzos (cuando merece la pena) tienen que ser mucho más “creativos” que la media. Aún así, el noventa por ciento de las veces, no funciona. Mis neuronas no están preparadas ahora para sacar el tanto por ciento exacto de lo que me tocaría, pero es seguro que es ínfimo.

Moraleja: Búscala tú, porque la que yo te puedo dar no es la más adecuada para el tipo de blog donde te encuentras.

Al final, bebo whiskys que soy incapaz de pedir en los bares, y follo menos que Los Serrano. Cambiaré (o no) y le pediré una cita a Cristina. Aunque no tenga un euro para invitarla.

El viaje sideral del pequeño saltamontes

13/10/2009

Es posible que ésto sea verdad y todo. De hecho, lo es. Pero también parece que no estoy en condiciones de aprovechar esta oportunidad.

Soy la persona perfecta para llevarlo a cabo, y ellos lo saben. La semana pasada acudí a la reunión sin haber dormido ni medio minuto (qué raro) y estuve brillante. No lo diría si no hubiera sido así. Tengo un don especial para las grandes batallas -hace poco le di las gracias a mi padre por inculcarme parte del adiestramiento- y cuanto más esté en desventaja, mejor me va. Siempre es más fácil cuando tienes poco que perder. Cuando empiezo a oir silbar las balas a mi alrededor, sonrío por dentro y pienso: “Ya estás donde yo quería. Utilizando tu posición desde los altares para escupir sobre mi tu prepotencia. No sabes que tu asquerosa saliva se convertirá enseguida en el sudor de la impotencia”. Esta vez no hizo falta, era (sobre todo) el primer paso de una alianza.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez. Tanto tiempo de luchas destrozan al mejor ejército, y yo siempre he estado solo. Sólo estoy yo y eso me convierte en un rival relativamente fácil, porque al final sí que tengo algo que perder. No queda otra que retroceder y jugar muy bien tus cartas para sufrir los mínimos daños posibles, porque el enemigo siempre ataca cuando eres débil. Aunque, también saben lo peligroso que es un animal herido.

Ahora, estoy preparado otra vez para luchar en primera línea, a pesar de que muchas de mis heridas sigan abiertas. Pero sé que es el momento, es cierto que lo he creído antes pero no he iniciado ninguna cruzada hasta hoy. Las oportunidades están ahí para aprovecharlas, si no lo haces lo hará otro en tu lugar. Y, puedo prometer y prometo, que ya ha habido demasiada gente que se lo ha montado gracias al menda. Decir que estoy hasta los huevos, sería muy poco.

Es el momento, pero no es el mejor momento. Pero sé que es el momento porque por primera vez sé que no va a haber mejor momento. Aunque creas entenderlo no lo entiendes realmente, y si, directamente, no lo entiendes es porque es mucho más fácil de lo que he expresado. En resumen, que después de seis minutos pensando cómo explicarlo y si tenía que hacerlo, lo he comprimido en dos líneas incomprensibles si no se tiene toda la información. Pero, a lo que vamos, es el momento.

El objetivo es inmejorable. A día de hoy y con la disposición del tablero, es cojonuda. No puedo aspirar a más a corto y medio plazo, y el largo no existe. Por primera vez me encuentro ante un trabajo/proyecto/reto que combina perfecta y milimétricamente mis fortalezas. Es un conjunto de todo lo que se me da bien y me gusta hacer, incluso tengo la oportunidad de escribir.

Pero es un problema cuando el objetivo es lo único bueno de la gesta. Bueno, sí, es verdad, también estoy yo. No me preguntes cómo estoy, pero estoy. El Cid ganó una batalla sólo por ser él, aunque estuviera muerto a lomos de su caballo.

Los recursos no es que sean limitados, es que son leyenda. Aire no me falta, agua tampoco, y comer, como lo suficiente. A partir de ahí, es un ejercicio de supervivencia diaria con un machete en los dientes. Menos mal que el terreno lo domino.

Me gusta el póker (pero es otra historia) al igual que el Monopoly (que también es otra historia, mucho más jugosa), porque son dos juegos muy parecidos a la vida real. Se pueden comprender muchas cosas si consigues entenderlos. El caso, es que en el póker, por muy conservador que seas y sólo juegues las mejores cartas, siempre llega el momento en el que has aguantado muchas manos y el impuesto fijo es demasiado alto como para sobrevivir lo suficiente. Así que no queda otra opción que jugártela antes de que te la jueguen. En la vida pasa exactamente igual.

La diferencia es que hace mucho tiempo que se me acabaron las fichas, y el dinero ni lo nombro. Sólo me quedan dos cosas que cambiar por fichas, y espero que las acepten.

Breve disertación I

26/09/2009

Próximamente en Twitter:

————————————————————-

Tenemos chica nueva en la oficina, se llama impresora y es divina…

Ni bueno ni malo, eres tonto.

Tonto es el que hace tonterías, y gilipollas, el que las hace sabiendo que las está haciendo. Luego estoy yo.

Tócame los huevos, que yo ya me he cansado.

Sabiendo lo que sé, no sé lo que tengo que saber.

Dime que me quieres y te doy 50 euros.

Si quieres echar un polvo, no esperes a que te lo echen.

Dí la verdad cuando mientas y miente cuando digas la verdad. Lo mismo te dará, porque nadie te creerá.

O vienes, o me quedo.

-¿Qué te pongo? – Mejor, pregúntame cuánto…

Trátame bien, que de eso se trata.

Parece mentira que sea mentira.   -Y ¿si lo es?   – ¿Entonces?    – No te lo creas   . – Pero…    – Da igual, no lo ibas a creer, de todas maneras.

Monto un circo y me crecen los enanos. – Pues monta mil y crecerán miles de enanos.

Ruge Mistral, que Benetton ha vuelto.

Se busca vampira que chupe. Razón: Exceso de mala sangre.

Vendo lo que no he comprado para comprar lo que he vendido.

Cambio cromos por álbum completo.

Alquilo pecados por quincenas.

Se traspasa vida por no poder atender.

Compro lo que otros no quieren para venderlo a plazos.

Se alquila habitación con derecho a cama.

Japonesas de Hong Kong para francés en Andorra. Griego no, todo más italiano.

Vendo moto. No tiene ruedas pero puedes hacer grandes lijadas.

Si te lo contara tendría que matarme.

¿Dónde me escondo? – ¡En el armario! – Y ¿si está Tom Cruise?

Dios mío, ¿por qué me has abandonado? – Porque se me ha jodido el GPS.

.

No me lo tengáis demasiado en cuenta, y el post anterior tampoco.

Ansiedad

25/09/2009

Hoy es de esos días en los que mi coco da por culo. Sí, podría definirlo de otra manera, adornándolo con florituras y mariconadas. Pero la realidad es la que es, y no hace falta mucho para contarla.

Por otra parte, aviso que publicaré esta entrada siempre y cuando tenga conexión para hacerlo. Últimamente, sobre las dos y pico, desaparece la señal y no hay manera de entrar sin gastar puntos de karma. Y no están las cosas como para ir por ahí derrochándolo porque sí. Si se corta se ha cortado, como decía mi abuela cuando nos llamaba desde la única cabina del pueblo. Al fin y al cabo, si “se corta” no os ibais a enterar. Y si no, este párrafo sólo aporta cierta sensación de presión contrareloj en la escritura, que por otra parte me la paso por el Spotify, donde -por cierto- está sonando “El ojo espejo” de Maga.

Con los veranos me pasa como con las nocheviejas, nunca he tenido uno legendario. Será porque nunca he tenido un amigo como Barney. O será porque yo debería haber sido Barney y nunca he sabido serlo, o porque no sabía que tenía que serlo. O yo qué coño sé.

“Si llevas el control es que no vas al límite”. Ayrton Senna

- ¿Pero el límite en el espacio o el límite en el tiempo?

- Buena pregunta.

- Lo primero significaría haberles visto y por lo tanto, haber frenado con anterioridad. Lo segundo, que aun habiéndoles visto y frenado, el coche no se hubiera detenido a tiempo.

- Interesante…

- Entonces, su pregunta tendría como fin aclarar esta cuestión: ¿Quién es realmente el culpable? ¿Vehículo o conductor?

- Su puta madre.

Mi vida es una resaca. ¿Alguien tiene una moneda?

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.